Capitulo lll
Cuando termino se levanto de la cama, fue al baño, y al regresar se quedo un momento de pie junto a ella antes de acostarse de nuevo.
Ella sabía que él quería decirle algo pero no se atrevía; después de golpearla siempre dejaba pasar un tiempo antes de decir alguna cosa, pero se notaba que ahora se moría por hablar. Necesitará algo pensó, y procuró dormirse antes de que él se decidiera a pedirlo.
Al otro día él la despertó llevándole el desayuno a la cama, fue entonces cuando se preocupó de verdad, el nunca había hecho nada como esto así que lo que quería era algo importante.
“¿Quieres pedirme el divorcio?”, preguntó ella sin quererlo, en el mismo instante en que se le ocurrió. El no se lo esperaba así que no supo que decir, se quedó largo rato mirándola mientras organizaba sus ideas, hasta que al fin pudo decir simplemente sí, tomó sus cosas y salió de la casa.
Ella se acostó de nuevo, reflexionó sobre todo lo sucedido y después lloró.
Capitulo ll
Sabe que si baja su rostro evitara encontrarse con los ojos murmuradores que la siguen cada que pasa, pero piensa que aquel que inclina su rostro ante los demas
se expone a una humillación completa. Camina bien erguida al salir de su casa; las expresiones de sus vecinos ya no la afectan, conoce cada una de ellas. Sonrie y saluda cada vez que se encuentra a uno; ellos saludan, dicen las comunes palabras de cortecia, y cuando comienza una conversación que se sale de
ese ritual, entonses ella tiene prisa, hay algo importante que hacer y no puede quedarse; no quiere ninguna relacion con ellos, no sabiendo que su humillación la conoce el vecindario entero. De ello no quiere hablar con nadie; de echo con nadie a hablado nada desde hace mucho tiempo.

