Secreto.
Nadie sabe a ciencia cierta qué fue lo que pasó pero de ello se habla aún hoy por todas partes. Después de lo ocurrido el pueblo quedó totalmente destrozado, lo que una vez fueron hermosas viviendas hoy son solo casas abandonadas que rodean los edificios que una vez fueron almacenes, tiendas e instituciones de todo tipo que convertían al pueblo en un lugar que concebía maravilloso cualquier persona que por allí pasara.
Yo soy del pueblo de N que era una pequeña aldea en ese entonces. Vengo cada año a recordar cuando era niño y mis padres me traían a pasear por mi cumpleaños y aquí me compraban el regalo que yo quería; me gusta mientras recorro las desoladas calles imaginar cómo sería si la gente no se hubiera ido, si aún habitaran aquí y yo no recibiera con amargura la llegada de mi cumpleaños.
El día en que todos se fueron en esa larga caravana de miradas tristes y pasos lentos de resignación yo cumplía trece años. Hoy siento que puedo recordarlos a todos desfilando delante de mí abandonando el pueblo; mi padre les preguntó porqué se iban así tan repentinamente pero nadie le contestó nada, con amargura le decían que no le importaba, que él no era de ahí y que regresara a su casa y se olvidara de todos porque nunca los volvería ver.
Ya han pasado tantos años, he crecido, y cuando pensaba que viviría para siempre con la intriga en mi alma por saber qué fue lo que pasó justo me lo encuentro a él; estaba de pié en la mitad de la plaza del desolado pueblo con la cabeza inclinada hacia atrás mirando hacia arriba las campanas de la iglesia. Me acerqué con curiosidad para ver quién era y qué hacía allí; cuando notó mi presencia me miró, sonrió, e inmediatamente como en un sueño vi mi imagen cuando era niño llorando mientras veía a los últimos habitantes del pueblo marcharse; al final venía un joven que como ninguno, quitó la vista del suelo, me miró, sonrió, e inmediatamente mi mente lo olvido para recordarlo de nuevo ahora que el mismo joven siendo ya mucho mayor me mira y me sonríe de nuevo.
Hablamos mucho, cosas que vienen al caso, de mucha importancia que me abrieron la mente y por fin pude entender qué era lo que había pasado; si antes me parecía ridículo que toda una población de un día para otro abandonara su hogar, ahora me parecía increíble y asombroso que el hombre con el que me encontraba fuera quien con solo decir algo, una pequeña frase, hubiera ocasionado todo.
Mientras voy de camino a casa pienso en lo increíble que es que solo tenga que llegar, decírselo a mi madre, a mi hermano o a quien sea, para que en tres días el pueblo de N quede totalmente desalojado. Pensar en eso antes de escuchar tal frase me parecería estúpido; ¿cómo sería posible que haya algo tan poderoso que una vez sea escuchado por todos cambie sus vidas de una manera tan drástica? Por qué me habrá dado ese poder me pregunto, por qué lo habrá utilizado en su gente si conocía los resultados, ¿será mentira acaso?; qué se sentirá hacerlo. Me dijo que no se lo dijera a nadie y yo le dije que no lo haría, me dijo que lo mantuviera en secreto porque, una vez alguien llegue a escucharlo, por mucho que se esfuerce no lo soportará y tendrá que decírselo a los demás y eso sería fatal.


secretos, secretos; mejorarían o destruirían el concepto que se tiene de algo o de alguien. Podrían defraudarnos o darnos una respuesta o apresurar nuestro ocaso.
¿qué cosas ocultas puede haber en cada mente?, mejor no saberlo pues ya nuestra propia carga es pesada.
Que buen escrito, señor Magno…