De los que miran el arte.
Escribimos y vivimos en el exilio de la imaginación; exploradores estéticos de la nada el vacío. Hace muchos años que los artistas no nos acostamos con la patria. Haría falta una verdadera posesión carnal con ella que revitalizara nuestro espíritu y lo hiciera florece.
Gonzalo Arango
No creo que no nos duela la patria como la plantea Gonzalo Arango, no me veo refugiado en las letras mientras a mi espalda el país se cae a pedazos. Es solo que pienso que ahora cuando se grita revolución se grita con la misma fuerza de quien grita gol en un estadio, con la misma violencia, la misma pasión y los mismos resultados.
No creo que a los jóvenes de ahora no nos quepan ideales ni creencias firmes por las que luchar, sino que decir amor por la patria y revolución, conlleva cargar a cuestas con toda la historia de un país que no ha respondido bien nunca a proclamaciones como estas; aquellos que levantan la bandera con los mil colores de paz, justicia y libertad para la gente, nunca han podido sostenerla lo suficiente como para sobre ella fundar patria digna como lo desean.
De todas formas sí creo en mí, en la gente que me rodea, en que lo que haga con mis manos tal vez no pueda ser mucho, pero tampoco creo que haga más poniéndome a jugar con los que creen tener la solución en tres consignas, una premisa y cien personas dispuestas a decir a todo sí. Tan solo deseo poder enseñar lo poco que sé y lo que me falta por aprender, algo como eso sí “revitalizará mi espíritu y lo hará florecer”, de eso estoy seguro.

