Una palabra.
Las palabras no hacen el amor, hacen la ausencia.
Alejandra Pizarnik
Envuelta en una cinta roja, metida en una muy pequeña caja de madera, he decidido regalarle una palabra. Para mañana ya la habrá olvidado lo sé, pero es que no tengo nada mas que darle excepto lo que soy: todas las palabras que callo y una silenciosa soledad, y eso usted no lo quiere. He aprendido a hacerme responsable de todo lo que siento, nunca mas le pediré nada, no pediré que haga promesas que luego tendrá que arrepentirse de haberlas dicho.
Que no le digan nunca que una palabra no es suficiente, la palabra sola mata o crea, la ausencia de ella el silencio la convierte en tortura que daña la mente contaminándonos.
En esta palabra pondré todo lo que soy, nadie dirá que no es posible, en este instante lo estoy haciendo; si me quieres aunque fuera un poco sabrás qué es lo que digo, si no, no importa, me queda la certeza de que como yo nunca nadie la ha amado, no es poco, pero alcanza solo para alimentar la resignación.
Para ella.
Como decía usted que el amor que le profeso no vale nada, que mis actos desmienten todo lo que mis palabras a usted dirijo, he decidido escribirle una carta; de mi puño y letra, palabras todas mías que quedarán en el papel como garantía de que lo que la tinta dice sostendré hasta el final; este es mi acto definitivo donde se conjugan con él mis palabras. Solo que de amores no será, ni de cariño ni de muestras de afecto; usted no merece estas líneas, si así fuera, me hubiera creído ese día cuando le dije que la amaba, y que hubiera hecho cualquier cosa por usted; pero no me creyó. Mi indecisión, que no es más que la debilidad de un corazón que de tanto amar cojea mirando hacia atrás cuando busca otros amores, usted la confundió con la indecisión del que no le importa nada y no es capas de jugarse la dicha a las lagrimas en una pedida de mano a un padre de corazón duro al que no le gustan los poetas.
Y mis palabras, ay mis palabras, que son lo único que tengo para enfrentarme contra el mundo, usted dijo que eran todas mentiras. Solo porque no las entiende, porque no me entiende a mí que me pongo todo en ellas entonces dijo que eran mentiras.
Esto que ahora te diré lo creerás porque estas palabras escritas por siempre tendrás que recordarlas: mi acto será el no volverte a hablar nunca más; entonces veras que cuando hablo, hablo verdad, y que lo que hago confirma mis palabras.
Del hombre que mucho te amó:
Diego Magno
Ivon
Dentro de algún tiempo pensaré en ti y diré que eras una amiga a quien quise mucho pero que se alejo de mí y que lastima porque me encantaba verte sonreír, abrazarte y regañarte cuando te portabas mal en el colegio. Eras mía porque yo te quise primero y tal y como eras y porque así eras, pero hoy creo que si en este instante te viera, después de todo este tiempo que ha pasado desde que dijiste que me llamarías, ya no te sentiría igual; la distancia te ha cambiado mientras que yo sigo siendo el mismo aquí, esperándote.
Lo que me duele no es el hecho de que tú no estés conmigo, sino el saber que tú no existes tal y como yo te recuerdo. Es triste cuando pienso en los días de fantasía en que yo decía tu futuro en el que no había soledad ni tristeza, y tú decías mi futuro en el que siempre estarías a mi lado.
Me querías lo sé, porque era yo quien te cuidaba del mundo y de ti misma; era fácil, no tenía sino que estar a tu lado y quererte mucho.
Mientras pasas a ser un triste recuerdo en mi memoria disfrutaré éste dolor que produce tu ausencia, porque si no es un dolor que dura, entonces es grato padecerlo.
Despedida.
Solo quince minutos te dije que esperaras, que aguantaras en el frente, que yo llegaría pronto a ayudarte; pero pasados veinte minutos te fuiste, solo cinco minutos de retraso y tú no pudiste esperar. Me tardé porque Guillermo, el único amigo que nos quedaba de los diez que un día hace veinte años salió con nosotros a pelear, calló herido y solo tuve cinco minutos para darle los primeros auxilios, la extrema unción, darle santa sepultura y recoger su fusil y sus botas.
Su muerte me hizo reflexionar, ya son veinte años desde que salí contigo de casa para venir a esta guerra. Ahora recuerdo claramente que dijiste que si pasaban quince años, y no habíamos cambiado nada, entonces que nos iríamos; el próximo mes se cumplirán veinte años de tú haber dicho eso y no quiero estar aquí para ese entonces.
Y ustedes qué vinieron a ver…
…les pregunto mientras leen, porque déjenme decirles que yo no estoy aquí, no respondo por nada de lo aquí escrito porque yo no lo pongo; no soy yo el que ahora redacto sino el que hace todo este intento de arte, que no soy yo, pero un yo que desconozco y nada tiene que ver conmigo; pero soy yo, no el yo que ahora me quejo pero sí ese yo que hace esto que es extraño y ni apruebo… es complicado, no lo entiendo, y si ustedes si explíquenmelo; pero de todas formas si me ven en la calle y se ríen, aprueban o critican mi obra, o sea estos textos, que no son míos, sepan que yo no respondo por ellos.
Carta a…
El único motivo por el que le escribo es para confesarle que, hasta hace poco tiempo la amé profundamente.
Sé que le puede sonar patético y un tanto risible ya que usted no me conoce ni yo la conozco, pero puedo asegurarle que con su imagen he creado dentro de mí una hermosa existencia suya.
Nos presentaron una noche cualquiera en medio de la oscuridad, y mientras que usted me olvidaba yo la pensaba todos los días; era la mujer perfecta, todo lo bueno y todo lo bello que pudiera desear. Mi corazón ardía al sentirla tan perfecta y tan distante que para
calmarlo planeaba encuentros donde toda conversación ya estaba organizada, pero el temor de que solo cinco palabras suyas y una mirada acabaran con la magia me impedían acercármele; prefería tal sentimiento en mi alma que me hiciera sentir vivo a una realidad aún más dolorosa.
Eso lo hice, me crea o no, porque lo necesitaba, y para tener ese sentimiento tuve que recrearla.
Pero todo eso terminó porque ahora he conocido a otra imagen de mujer en quien he concentrado todo mi deseo hasta que algún día tal vez conozca a aquella que, siendo real, sea todo lo que mi idea de amor necesita.

