LEER PARA VER

Lamento por la Rosa.

Publicado en Cuentos, relatos, o cosas por el estilo. por diegomagno en 08/28/2008

A un lado del camino había una rosa. Atraído por su aroma, contemplé su inmóvil belleza durante horas hasta que cansado me fui a casa pensando en ella. Decidí que sería para mí.

Al otro día cuando volví a verla, armado de valor, le dije que la había hallado digna de un hombre y que quería ser ese hombre que la tuviera, su silencio me perturbó; cuando sintió que el viento pasaba, avergonzada, me dijo que no con unos leves movimientos de sus pétalos. No supe qué pensar.

Cuando al otro día fui a verla de nuevo, le pregunte otra vez si quería ser mi rosa, le dije que su olor se me escapaba una vez la dejaba, y que la quería conmigo siempre; cuando estiré mi mano para tomarla, y mis dedos tocaron su delicado cuerpo de flor, unas pequeñas espinas que su belleza antes me había impedido ver salieron para herirme, se defendió de mi tentativa; molesto, le di la espalda y me marché.

Cuando al otro día en la mañana pasé por allí decidí no quedarme, no detenerme a olerla, pero cuando vi sus lagrimas, redondas gotas sobre su pétalos abiertos supe que sufría; me le acerqué y le pedí que me hablara, no hizo mas que quedarse quieta, como siempre, y yo me fui llorando a casa tratando de antes de que se fuera, disfrutar el aroma que siempre dejaba en mis labios.

Ayer lo hice, con los ojos cerrados, aguantando la respiración, tome muy fuerte con mis dos manos su tallo y la arranqué del suelo, se aferraba a la tierra con todas sus fuerzas pero yo la quería para mí así que luché; me la llevé a casa, tenía su belleza siempre al alcance de mis ojos, y su olor inundaba todo mi hogar.

Hoy la he devuelto a su tierra, la tristeza hizo que se apagara su aroma y su color se tornara oscuro, la tierra me reclama sus restos, me reprocha su muerte, el viento me recuerda cuando me dijo que no lo hiciera y yo no le hice caso, la brisa se lamenta porque se cumplió lo que temía y llora de nuevo; no me queda mas que recordar cómo era la belleza de esa rosa cuyo aroma tanto quise, pero que por querer hacerla mía la maté.

El regalo de la abuela.

Publicado en Cuentos, relatos, o cosas por el estilo. por diegomagno en 07/16/2008

Cada vez que visitaba a mi abuela me detenía a contemplar su reloj de pared, era muy pequeño, tan viejo que había que darle cuerda periódicamente para que funcionara. Su fuerte tictac me atrapaba toda, me envolvía tanto que cuando tenía la sensación de que ya era parte de mí corría donde ella que todo lo sabía a preguntarle qué significaba ese sentimiento, ella no me decía nada; solamente un día, cuando me sorprendió durante largo rato mirando su reloj me dijo que un día, cuando ella no estuviera, ese reloj sería para mí.

Cuando mi abuela murió mi padre llevo su reloj a casa, dijo que lo pondría en la sala como decorado antiguo representación de que lo que sobrevive al tiempo es solo aquello que le sirve y lo recrea; mi madre dijo que no, que en su habitación quedaría mejor donde el recuerdo de tantos ojos que vieron su vida pasar frente a él los cobijarían por las noches; yo dije que me gustaba mucho el tictac que tenía, y que mi abuela me había dicho que el reloj me pertenecería algún día. Ambos tenían mejores argumentos que yo claro, así que mientras discutían sobre donde lo colocarían, debajo de mi cama quedó instalado el sonido del corazón de mi abuela que quedó guardado en reloj de pared, se cansarán de buscarlo lo se, no les interesa tanto ese reloj, reloj que me pertenece por derecho y que mi abuela, que todo lo sabía, dijo que un día sería para mí.

Publicado en Cuentos, relatos, o cosas por el estilo. por diegomagno en 04/26/2008

 

Yo, tan solo un vil Ogro vagabundo de los bosques, la veía a ella joven y hermosa Hada que saltando de flor en flor me sonreía cada vez que pasaba por su lado.

Un día que la hallé solitaria sentada en medio de la nada me le acerqué a saludarla, quería conocerla; estaba fascinado de que un ser así me sonriera y me mirara con ternura, no con fastidio como lo hace el resto de los seres que cerca de mí habitan.

Le hablé, y al escuchar mi voz gruesa como un rugido quiso dar media vuelta y huir pero su corazón tan bueno, o tan lleno de lástima se lo impidió; se quedo conmigo viendo mi fealdad y escuchándome decir sandeces. Después de mucho rato, se elevó a mi altura, me miró fijamente y me dijo que mis palabras la herían, que mis palabras de Ogro al entrar por sus oídos de Hada laceraban su alma y me preguntó por qué era tan malo, por qué había ido a mortificarla si cuando ella me veía y me sonreía era porque daba la imagen de un ser de corazón bueno que no lastimaría a nadie.

Secreto.

Publicado en Cuentos, relatos, o cosas por el estilo. por diegomagno en 04/13/2008

Nadie sabe a ciencia cierta qué fue lo que pasó pero de ello se habla aún hoy por todas partes. Después de lo ocurrido el pueblo quedó totalmente destrozado, lo que una vez fueron hermosas viviendas hoy son solo casas abandonadas que rodean los edificios que una vez fueron almacenes, tiendas e instituciones de todo tipo que convertían al pueblo en un lugar que concebía maravilloso cualquier persona que por allí pasara.

Yo soy del pueblo de N que era una pequeña aldea en ese entonces. Vengo cada año a recordar cuando era niño y mis padres me traían a pasear por mi cumpleaños y aquí me compraban el regalo que yo quería; me gusta mientras recorro las desoladas calles imaginar cómo sería si la gente no se hubiera ido, si aún habitaran aquí y yo no recibiera con amargura la llegada de mi cumpleaños.

El día en que todos se fueron en esa larga caravana de miradas tristes y pasos lentos de resignación yo cumplía trece años. Hoy siento que puedo recordarlos a todos desfilando delante de mí abandonando el pueblo; mi padre les preguntó porqué se iban así tan repentinamente pero nadie le contestó nada, con amargura le decían que no le importaba, que él no era de ahí y que regresara a su casa y se olvidara de todos porque nunca los volvería ver.

Ya han pasado tantos años, he crecido, y cuando pensaba que viviría para siempre con la intriga en mi alma por saber qué fue lo que pasó justo me lo encuentro a él; estaba de pié en la mitad de la plaza del desolado pueblo con la cabeza inclinada hacia atrás mirando hacia arriba las campanas de la iglesia. Me acerqué con curiosidad para ver quién era y qué hacía allí; cuando notó mi presencia me miró, sonrió, e inmediatamente como en un sueño vi mi imagen cuando era niño llorando mientras veía a los últimos habitantes del pueblo marcharse; al final venía un joven que como ninguno, quitó la vista del suelo, me miró, sonrió, e inmediatamente mi mente lo olvido para recordarlo de nuevo ahora que el mismo joven siendo ya mucho mayor me mira y me sonríe de nuevo.

Hablamos mucho, cosas que vienen al caso, de mucha importancia que me abrieron la mente y por fin pude entender qué era lo que había pasado; si antes me parecía ridículo que toda una población de un día para otro abandonara su hogar, ahora me parecía increíble y asombroso que el hombre con el que me encontraba fuera quien con solo decir algo, una pequeña frase, hubiera ocasionado todo.

Mientras voy de camino a casa pienso en lo increíble que es que solo tenga que llegar, decírselo a mi madre, a mi hermano o a quien sea, para que en tres días el pueblo de N quede totalmente desalojado. Pensar en eso antes de escuchar tal frase me parecería estúpido; ¿cómo sería posible que haya algo tan poderoso que una vez sea escuchado por todos cambie sus vidas de una manera tan drástica? Por qué me habrá dado ese poder me pregunto, por qué lo habrá utilizado en su gente si conocía los resultados, ¿será mentira acaso?; qué se sentirá hacerlo. Me dijo que no se lo dijera a nadie y yo le dije que no lo haría, me dijo que lo mantuviera en secreto porque, una vez alguien llegue a escucharlo, por mucho que se esfuerce no lo soportará y tendrá que decírselo a los demás y eso sería fatal.